Sunday, April 19, 2009

La cultura de ser

“a nuestro entender, un programa social que restaura la felicidad y la dignidad del puertorriqueño deberá hacerse sobre valores éticos y espirituales de una cultura de ser: que encauce la generosidad, la libertad, la compasión, la justicia y la solidaridad como principios por los que vale luchar para vivir y morir”. Dr. José R. González

Vivo en Utuado y cuando bajo al casco urbano el sucio y el descuido en que se encuentran las calles y edificios me causa mucha tristeza. Yo comparo Utuado a una casa abandonada, una casa donde los dueños y los que viven en ella se han olvidado totalmente de ella y ya no les importa ni su apariencia ni lo que le pasa. Como resultado, la casa se ha deteriorado, las paredes se han caído, los pisos de marmol que una vez brillaban se han desaparecido bajo del sucio, los aparatos de cocina han cambiado de color blanco a color moho, y lo peor de todo, los tecatos y deambulantes se han metido y tomado control de ella. Puerto Rico padece de una enfermedad muy complicada, una enfermedad que esta oprimiendo a muchos pueblos de la isla, incluyendo a mi querido Utuado, y eso es la falta de cultura. Esta en ausencia una mentalidad o conciencia de lo que es verdaderamente ser un persona con cultura, y este es el problema que expone tan elocuentemente el Dr. José R. González en su articulo “La cultura de ser y la cultura de tener.” Cultura no es solamente apreciar nuestra música, nuestra comida típica y conocer la fecha en que se fundó el pueblo, como dice José A. Cáceres en el texto Sociología y Educación “también forman parte de la cultura actividades como el barrer el piso, preparar la comida y fregar los platos… estas actividades son tan importantes como los conocimientos y los refinamientos.” Cultura es conocer y proteger nuestra historia pasada, cultura es proteger nuestro patrimonio histórico arquitectónico, cultura es mantener limpiecito y bello el pedacito de tierra que nos toca en este mundo, cultura es vivir en armonía con nuestros vecinos y compartir y ayudarles cuando nos necesiten, cultura es, como dice Cáseres, “nuestra herencia social”, y esta herencia social transferida a nosotros de generación a generación es una tan y tan rica que no tiene precio, es como tratar de ponerle un precio a los ojos azules de un bebe o a la voz de un cantante, es imposible porque estos rasgos innatos no tienen precio.

¿Cuándo comenzó este problema? ¿Por qué comenzó este problema? ¿Y quien o quienes tienen la culpa de que exista este problema? Son preguntas que requieren mucha investigación y estudio para contestar correcta y completamente, pero lo que si se es que esta enfermedad ha existido en Puerto Rico por mucho tiempo, y la recuperación de nuestra cultura tomara mucho tiempo, esfuerzo, amor y mas que todo educación. Ese es el reto que nos espera a mis compañeros de clase y yo que en el presente nos encontramos en preparación para convertirnos en maestros en Puerto Rico. Nos tocará como maestros educar al estudiante en lo que es realmente cultura y en lo que es verdaderamente ser una persona culta. Nos tocará como maestros envolver a los padres de los estudiantes y a la comunidad entera en el dialogo para que todos juntos podamos aprender y aplicar lo aprendido y poco a poco curar esta enfermedad que agobia a nuestro pueblo. Se que va tomar mucho tiempo y quizás ni veremos los resultados en nuestra vida, pero cuando nos toque irnos de este mundo podremos partir tranquilitos sabiendo que hemos sembrado la semilla, y nos podremos ir con la esperanza de que nuestros estudiantes siembren sus semillitas y los estudiantes de ellos hagan igual hasta que un día por fin se erradique por completo este achaque socio-cultural.

Otro elemento destructor que intensifica el problema cultural en nuestro pueblo es el amor y obsesión con lo material; para el puertorriqueño es mucho mas importante su apariencia y sus posesiones: el carro, la ropa, los muebles, la piscina, su cuerpo, etc. Dice el Dr. González en su articulo “el materialismo, como escala de valor y el consumismo, con su efecto, producen la ‘cultura del tener’… ‘tanto tienes, tanto vales’. Se valora a las personas por sus posesiones… la tendencia es a las relaciones posesivas”. De veras que me quedo pasmado con la cantidad de personas en Plaza del Norte en cualquier día de la semana, no hay donde uno estacionarse, y eso en plena crisis económica y en un país donde el ingreso “per capita”, de acuerdo con el censo de 2000, es un magro 9,808 dólares anuales y en un país donde se estima que un 45% de la población vive en pobreza. ¿Donde se ha escondido el sentido común?

Tener cultura es contagioso. Había una vez una casa cerca de donde vivo que había estado vacía por mas de tres años, el descuido era tanto que ya no se reconocía ni el color de pintura que tenia y la maleza ya llegaba mas allá del techo, en un día soleado uno pasaba por esta casa y desaparecía el sol, como si siempre estaba una nube negra sobre ella, como con la casa de la familia Adams. Pues, esta casa fue comprada por una familia, y poco a poco y con mucho trabajo y sudor la arreglaron. Le dieron un color terracota bello, limpiaron la jardinera y sembraron unas trinitarias de un color rojo que nunca recuerdo haber visto en mi vida. La casa adquirió vida, y los carros pasaban y deceleraban un poco para apreciar todos los nuevos detalles que le habían dado sus nuevos dueños. Entonces algo muy interesante paso, los vecinos, me imagino que inspirados por lo que ocurría al lado de ellos, empezaron a recoger, limpiar, pintar y embellecer sus propias casas, y en menos de un año todas las propiedades en el área estaban bien bonitas y llenas de vida. El sol comenzó a brillar de nuevo en ese sector del barrio y lo que una vez causaba vergüenza y tristeza, comenzó a ser algo que producía inspiración, orgullo y felicidad.

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